¿Crees en las coincidencias? Nosotros ahora sí. Japón tiene una manera muy suya de premiar a los que caminan. En Fukuoka, en la isla de Kyushu, sacamos de una cápsula de plástico un Lancia Stratos a escala, chiquitito, blanco con las franjas verde y roja de Alitalia. Salimos, dimos vuelta en la esquina y ahí estaba otra vez. Nomás que esta vez de tamaño real, con rines amarillos, el número 10 en la puerta y la trompa asomándose de una cochera.

Es como cuando en el tianguis encuentras el cochecito que buscabas desde niño y, al voltear, el de verdad está estacionado enfrente. Nadie te lo cree hasta que enseñas las fotos.
El auto que nació para ganar
El Stratos fue la respuesta de Lancia a una pregunta muy simple: ¿y si un auto de rally se diseñara desde cero para ganar, en vez de adaptarlo de un auto de calle? Marcello Gandini, en Bertone, dibujó la cuña, inspirado en el concept Stratos Zero de 1970. Detrás del piloto va el V6 Ferrari Dino de 2.4 litros, que en versión de calle daba 190 PS. Lancia necesitaba autos de calle para homologarlo, y los fabricó de 1973 a 1975; se cree que se hicieron alrededor de 492 Stradale.
Y funcionó. El Stratos ganó el Campeonato Mundial de Rally de fabricantes en 1974, 1975 y 1976, y desde la temporada de 1975 llevó la librea que todos recordamos: el blanco, verde y rojo de Alitalia.
Fuentes: Wikipedia: Lancia Stratos y Stellantis: 50 años de la primera victoria internacional del Stratos.
El que encontramos
El auto de la cochera está vestido idéntico al juguete: franjas de Alitalia sobre el cofre, techo rojo, una batería de cuatro faros auxiliares en la trompa, rines amarillos y el número 10 bien grande en la puerta.
Comparte el lugar con un Ferrari blanco y herramientas como para equipar un taller entero. No tuvimos chance de preguntarle al dueño si es un Stratos original o una de esas réplicas bien hechas, así que no vamos a adivinar. Sea lo que sea, pararte junto a él después de haber tenido el juguete en la palma de la mano es una sensación rarísima.
Por qué se nos quedó grabado
Hay cacerías de autos que tienen que ver con lo raro del auto. Esta tuvo que ver con el momento: dos Stratos, uno en la palma de tu mano y otro en una cochera, con cinco minutos de diferencia. Si te late encontrar autos así, empieza con nuestros once cuadros de Tokio y nuestra caminata nocturna por Tokio, con más cacería callejera.
Nosotros, desde ese día, cada vez que vemos una máquina de cápsulas nos acordamos de esa esquina en Fukuoka, y de que a veces vale la pena caminar una cuadra más.
Fotos y video: One Breath Pictures.

Comentarios