¿Te imaginas entrar al taller más famoso de Porsches modificados del mundo y que se sienta como el garage de tu tío? Así es el cuartel de RAUH-Welt Begriff: escaleras llenas de piezas, recuerditos de proyectos de todo el mundo, piso de concreto salpicado de pintura y un tambo de Need for Speed en la esquina. Y en medio de todo, el día que llegamos, lo más nuevo de lo nuevo: un Porsche 911 blanco de la generación 997, ya con sus salpicaderas.
RWB en corto
RWB es Akira Nakai, el señor que lleva décadas cortándole las salpicaderas a los Porsche para atornillarles unas más anchas. Cada auto lo hace él mismo, cada uno es único y el dueño le pone nombre. Nakai viaja por todo el mundo armando autos para sus clientes, y hoy un auto ya preparado lo puede terminar en apenas 22 horas de trabajo. Ha llevado autos a SEMA y hasta salió como personaje en un juego de Need for Speed, pero, como descubrió Speedhunters, no tiene computadora ni usa redes sociales. Que hablen los autos.
¿Por qué importa un 997?
Casi toda la historia de RWB se escribió sobre 911 enfriados por aire, sobre todo los 964 y 993. El 997 fue el gran salto. Cuando Speedhunters lo visitó, Nakai les contó que en 2017 haría un 997, el primer RWB enfriado por agua. Este auto deja ver por qué el salto funcionó.
El 997 conserva sus faros ovalados, que le quedan muchísimo mejor al estilo RWB que los famosos "huevos estrellados" del 996. Al frente lleva una defensa estilo GT3 con la rejilla en la orilla del cofre, una franja roja en la parte baja y un splitter que casi besa el piso. Luego vienen las salpicaderas: piezas aparte, atornilladas, con los remaches a la vista.
Arriba del parabrisas va el parasol que llevan los autos RWB: Rough World, la versión en inglés de RAUH-Welt, el "mundo" de dueños que Nakai describe como "good guys, cool style". Una familia, pues.
Fuente: Speedhunters: Master & Apprentice, an RWB Reborn.
Adentro del cuartel
No vamos a decir exactamente dónde está: el taller está en una zona residencial y tranquila de Chiba, y ahí se trabaja, no se dan tours. Lo que sí te podemos contar es que se siente menos como fábrica y más como el estudio de un artista que, de casualidad, está lleno de Porsches. Cada repisa tiene su historia y la escalera de fierro está repleta de rines, resortes de coilovers y cajas de piezas para el siguiente proyecto.
Si quieres ver otra cara del tuning japonés, date una vuelta por nuestra visita a A PIT Autobacs Shinonome. Y para las calles de Tokio, empieza por once cuadros de Tokio.
Para cerrar
RWB agarró la silueta más sagrada de los deportivos y le dio un toque rebelde. Que ya trabaje sobre 911 enfriados por agua demuestra que la marca no es pieza de museo: sigue cambiando, décadas después, y Nakai sigue con la herramienta en la mano. Si te laten los Porsche y vas a Japón, date tiempo para la escena RWB. Eso sí: no toques los autos y no tapes la entrada.
Capturas de video: One Breath Pictures.



Comentarios