¿Qué te viene a la cabeza cuando alguien dice «Toyota Soarer»? A casi todos, un gran turismo tranquilo y elegante, el gemelo japonés del Lexus SC300. El auto de un señor que maneja despacito, con el clima prendido y la música bajita. Ahora imagínate que vas caminando por el paddock en un día de time attack en Japón y te topas con esto: un Soarer en carbono seco al desnudo, un alerón montado en soportes altísimos y un difusor que no se vería fuera de lugar en un prototipo. Es el Soarer más bravo del time attack, y tiene toda la pinta de que debería estar formado en la clase GT500 de Super GT.
¿Quién lo armó?
Al volante va Kunihiko Bando, y la nave la construyó Racing Factory AutoBahn, que agarró el proyecto en 2009. Los paneles de la carrocería son de carbono seco curado en autoclave, hechos por Sight Hound. ¿El resultado? El casco conserva la silueta del JZZ30 que todos conocemos, pero se quita de encima casi todo el peso. Por fuera sigue siendo un Soarer; por dentro de esa piel, ya es otra historia.
El motor: un 2JZ con cabeza de 1JZ
Aquí viene lo bueno. El motor es un bloque 2JZ de 3.0 litros con una cabeza de 1JZ encima, internos HKS, pistones forjados y un turbo Garrett, y saca más de 900 PS. La fuerza pasa por una caja secuencial Albins.
Un detalle para ser honestos con ustedes: en nuestro post de Instagram le pusimos 1,200 hp, que es como se habla del auto hoy en el paddock. Pero la última cifra publicada que podemos respaldar con una fuente es de 900 PS+. Así que nos quedamos con esa, y lo demás lo dejamos como plática de pits.
El peso y el cronómetro
Está documentado en 1,180 kg, así que trae muchísima más potencia que cualquier Soarer de calle y con mucho menos peso. Con el cronómetro en la mano, la historia es de mejora constante: pasó de un mejor tiempo de 56.7 segundos en Tsukuba en 2014 a un récord personal de 54.470 para 2017, con los 53 como la siguiente meta. Y en una pista tan cortita como Tsukuba, carnal, cada décima cuesta sudor.
Fíjate en esa parte de atrás: el difusor y los soportes del alerón te dicen que aquí nadie estaba jugando. Cada pieza está ahí para pegar el auto al piso.
Fuentes: The Narita Dogfight, 2014 y The Narita Dogfight, 2017.
Por qué importa
El time attack es donde el tuning japonés enseña su ingeniería, y proyectos como este mantienen viva la leyenda del 2JZ en un mundo lleno de plataformas más nuevas. Que un Soarer, de todos los autos posibles, ande en la punta de un paddock de time attack es justo la razón por la que cubrimos esta escena. Si te quedaste con ganas de automovilismo japonés, date una vuelta por D1GP en Ebisu 2025, y si te laten los motores únicos, checa el BMW E36 M3 con V8 Judd.
Lo que nos llevamos
Neta, para nosotros el Soarer siempre fue el auto elegante, el del tío serio que se pone saco para la carne asada. Encontrarlo así, en carbono pelón y con un 2JZ de más de 900 PS, fue como ver a ese tío quitarse el saco y ganarle a todos en la cancha. Esa imagen no se nos va a borrar.
Fotogramas del video: One Breath Pictures.


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