¿Dónde está el mejor lugar para ver unos arrancones de media milla? No es la tribuna. Es una mesita. Las dos personas que deciden quién gana se sientan en sillas plegables bajo un toldo azul, en el pasto, a la orilla de la pista de un aeropuerto. Así es Race the Half en Quebec: sin torre de control, sin cabina de vidrio, nomás una mesa, una laptop y la meta a unos metros, mientras los autos llegan a su velocidad máxima.
¿Qué es Race the Half?

Una pista de arrancones normal es de un cuarto de milla. Race the Half la duplica y corre en la pista de un aeropuerto, donde hay espacio para que los autos sigan jalando mucho después de que uno de cuarto de milla ya estaría frenando. Dos autos salen lado a lado entre filas de conos, con el público formado en el pasto, bien lejos del asfalto. Uno de los jueces trae una sudadera roja que dice "#RACETHEHALF 10th" en la espalda.
El texto del dueño del video habla de pasadas de unas 200 mph en la parte alta. No tuvimos ningún ticket de tiempos en la mano para comprobarlo, así que tómalo como la cifra que se maneja en los pits, no como la nuestra. Lo que sí podemos decir es que, desde la mesa del jurado, los autos no llegan: aparecen.
Hellcat contra M4, y luego un Corvette
El primer video abre con el banderero en la pista, brazos arriba, y luego corta a los autos. Un Dodge Challenger SRT Hellcat gris con el 57 en el parabrisas sale sobre rines negros con centro rojo, contra un BMW M4 verde brillante. Los riñones verticales grandotes del verde lo delatan como de la generación actual, la G82. El Hellcat es el Challenger con el V8 HEMI de 6.2 litros supercargado, y en una pista larga ese blower es justo lo que quieres.
Luego la cámara gira hacia el otro extremo: dos autos oscuros alejándose hacia el horizonte, que el texto identifica como la pasada del Corvette. De qué generación es ese Corvette, nuestro video está demasiado lejos para decirlo. Y el clip termina donde empezó, en la mesa, con el jurado viendo llegar a la siguiente pareja.
El chavo del Civic y la laptop

El segundo video es el que nos hizo reír. Un Honda Civic hatchback negro con el 50 en el vidrio y un spoiler atrás, que por la trompa es el Civic EK de sexta generación, formado contra un Aston Martin negro moderno. El texto lo llama "el chavo con un Civic y una laptop", y con eso ya sabes exactamente cómo está afinado este auto. Detrás de ellos, un roadster rojo descapotable con forma de AC Cobra espera su turno; el texto le dice AC Cobra, y por nuestras tomas no podemos distinguir si es original o una de las muchas réplicas.
En el papel, Civic contra Aston suena a pelea de David contra Goliat. En media milla, un Honda bien mapeado y un piloto que conoce sus cambios la vuelven carrera, y la banda en el pasto lo sabía. Por algo en cualquier reunión de autos alguien repite lo mismo: nunca subestimes a un Civic.
Por qué la media milla se siente distinta
En el cuarto de milla todo es la salida. La media milla le da tiempo a la aerodinámica, a las relaciones de caja y a la potencia pura para que pesen, y la pista de un aeropuerto le da a todos el espacio para usarlas. Si nos acompañaste en el fin de semana de la F1 en Montreal, este es el otro lado de la cultura automotriz de Quebec: sin palcos ni suites, nomás una pista, un toldo y dos personas con los mejores asientos de la casa. Y nosotros, sentados al ladito, sin creer la suerte.
Video: One Breath Pictures.


Comentarios